Gonzalo Giner es un escritor al que he escuchado en varias ocasiones y es un tipo que me cae bien. Me gusta lo que dice y cómo lo dice. Me gusta su naturalidad y su sencillez y por supuesto me gustan sus libros.

¿Quién es Gonzalo Giner?

Gonzalo Giner es un veterinario al que le gusta escribir. Actualmente ejerce su profesión de veterinario, su escenario vital es estar con el ganado,  y lo más curioso es que descubrió esta vocación a los catorce años a través de un libro.

“Todas las criaturas grandes y pequeñas” es un libro escrito por el inglés James Herriot que narra las peripecias de un joven veterinario en el mundo rural. Este libro fascinó a Giner y tras leerlo tuvo claro a lo que se iba a dedicar.

Es un escritor tardío, de hecho no comenzó a escribir hasta los treinta y ocho años, cuando estaba viviendo una etapa de su vida problemática y confiesa que  escribir le sirvió de terapia.

Sin contacto alguno en el mundo editorial y sin experiencia previa con la escritura, publicó en el 2005 “La cuarta alianza”, un libro elegido por la editorial Plaza&Janés entre 1.500 títulos.

Giner cuenta que sin grandes esperanzas envió el manuscrito con una carta de presentación a muchas editoriales y tuvo la suerte de que una de las grandes viera su potencial.

Su segunda novela  “El secreto de la logia”  se publicó un año después, y se adentra en un asesinato en tiempos de la masonería del siglo XVIII. Esta novela no tuvo éxito en España pero al parecer fue un best seller en Rusia y Ucrania.

El sanador de caballos.

“El sanador de caballos” publicada en 2008, fue la novela que realmente le catapultó como escritor reconocido entre el gran público.

Libro ambientado en la Edad Media donde los albeitares (termino árabe que significa sanadores de las bestias), veterinarios de Al-Ándalus en España, eran personas de mucho prestigio.

En aquella época los caballos eran animales imprescindibles para los grandes reyes y nobles, y por ello un buen veterinario era una persona altamente reconocida. Los árabes trajeron su sabiduría y sus conocimientos y, como decía el profeta, los caballos, junto con los camellos y los halcones eran animales casi sagrados.

Gonzalo Giner comienza, con esta novela, a adentrarse en la relación de las personas con los animales, a describir el comportamiento animal. Le interesa mostrarnos cómo sienten. Y esta constante preocupación del escritor es su seña de identidad.

Con este libro descubrí a este gran escritor, me cautivó, y desde entonces le sigo muy de cerca.

En el 2011, Gonzalo Giner, con “El jinete del silencio” nos vuelve a traer una historia con caballos como protagonistas. Esta vez nos traslada hasta el Renacimiento con las aventuras de un niño autista. Podríamos hablar de que esta historia es la esencia de las experiencias actuales de la equinoterapia.

En 2014 con “Pacto de lealtad”, viajamos a la Guerra Civil y a la II Guerra Mundial con un mensaje de fondo, el perro es el mejor amigo del hombre.

Las historias de Gonzalo Giner son historias muy entretenidas, con muchas aventuras, en épocas muy distintas, en lugares cercanos y a veces remotos.

Son novelas históricas llenas de anécdotas, en las que encuentras tensión, historias de amor, héroes y villanos, y todo ello muy bien enmarcado porque te ofrece buenas pinceladas del entorno social en el que se desarrollan.

Las ventanas del cielo. 

Permitidme que me pare por un momento en este libro. Es una maravilla.

“Las ventanas del cielo” es un libro nacido de una experiencia de Gonzalo Giner con veinticinco años. Visitó una capilla cerca de lo que fue Notre Dame. Una capilla que tenía todas sus vidrieras hasta el suelo. Y tal fue su impresión, que algo le quedó en su interior y años después lo plasmó en este libro.

Esta novela de aventuras transcurre durante el siglo XV,  en escenarios tan dispares como el norte de África, la inexplorada Terranova y algunas de las más pujantes ciudades europeas de la época: Brujas, Lovaina o Burgos.

De hecho uno de los escenarios principales de la novela es la Cartuja de Miraflores, en Burgos, impulsada por Isabel la Católica para guardar los restos de su padre, Juan II, y que alberga “un importante conjunto de vidrieras del siglo XV de un artista flamenco”.

Esta novela es un precioso homenaje a los artistas que realizaron estas obras de arte, estas biblias de cristal. Giner no solo quiere que las admiremos, quiere también que conozcamos cómo se hacían, porqué se hacían, que reconozcamos el inmenso trabajo de estos grandes artesanos.

Una novela diferente que recomiendo como otra enamorada que soy de las vidrieras, me fascinan.

La bruma verde.

En estos momentos estoy terminando de leer “La bruma verde”, la novela de Gonzalo Giner  que fue galardonada con el Premio Fernando Lara de novela 2020.

En este caso el escritor nos lleva al Congo. Como hombre viajero que es, muchas de sus experiencias le sirven de inspiración o le hacen sentirse en la obligación, como es este caso, de hacer algo.

Esta vez fue su viaje a Tanzania, muy cerca del Congo. África le atrapó y sobre todo conocer a un veterinario (del que creó el personaje de Luis Cereceda) que ha entregado su vida a intentar mejorar la vida a los chimpancés.

“La bruma verde” nos traslada a la dura realidad de un inmenso país africano ingobernable, bajo cuatro miradas:

La primera y la más importante es bajo la mirada de su protagonista, una adolescente de dieciséis años llamada Bineka. Ella con su mirada verde, como la selva, es la columna vertebral de toda la novela. Giner tenía mucho interés en la mirada de la gente local, de la que vive las tribulaciones en primera persona.

La segunda mirada es la de Lola, una directiva que deja su trabajo para buscar a su amiga desaparecida y que durante la novela vives con ella su transformación. Esta es la visión del mundo occidental.

La tercera mirada es la de los cooperantes; veterinarios, médicos… ,que por distintas razones se implican directamente en los problemas del entorno.

Y la cuarta mirada, que no podía faltar en una novela de Gonzalo Giner, es la mirada de los chimpancés. Su relación con los humanos, sus comportamientos. Estudiados minuciosamente por el escritor con amplia bibliografía y charlas con expertas primatólogas.

Hay conflictos, malos, buenos, historia de amor, corrupción..

Es una novela de contrastes con preciosas descripciones de lugares reconocidos como los más hermosos de la tierra como puede ser el Parque birunga.

Hay una escena en la que Bineka viaja por primera vez en avioneta y Giner se basó en Memorias de África para describirla:

Vio un grandioso rio salpicado por centenares de islas, con sus aguas fluyendo entre dos sinuosas orillas, tan saturadas de árboles que apenas permitían ver un trozo de tierra libre, en una explosión vegetal tan fabulosa que le provocó un escalofrío de emoción.

Una preciosa historia con un mensaje positivo. Un canto a la  conservación de un regalo que hemos recibido y no podemos perder como es la selva.

Gracias por estar ahí y por seguir mi blog www.leodisfrutoescribo.com.

Espero vuestros comentarios.

¿Conocíais a Gonzalo Giner?

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