«Esta es la historia de lo que puede soportar la paciencia de una mujer, y de lo que puede lograr la determinación de un hombre.» Así comienza el preámbulo de la novela La dama de blanco ( o La mujer de blanco).

Lo primero que sorprende de la novela es lo moderno de su planteamiento, tratándose de una novela escrita en 1859. En dicho preámbulo te habla un narrador omnisciente a cerca de la intervención de distintos interlocutores, los cuales irán aportando a lo largo de toda la historia sus testimonios personales y «cuando el escritor de estas líneas introductorias, Walter Hartright, sea quien esté más estrechamente relacionado con los episodios, él se encargará de contarlos», por este motivo «la historia la contará mas de una pluma, del mismo modo que la de un delito la cuenta en un tribunal más de un testigo.»

Estamos, por tanto, ante una novela de genero epistolar: cartas, diarios y confesiones serán las fuentes para ir construyendo, como un rompecabezas, toda la trama.

Nos encontramos ante un juicio en la que los lectores escuchamos las distintas intervenciones, como si nosotros fuésemos el jurado.

¿Quién fue Wilkie Collins?

William Wilkie Collins nació el 8 de enero de 1824 en Londres en una familia acomodada, siendo su padre un importante pintor paisajista y académico. Antes de comenzar su carrera como escritor tuvo distintas ocupaciones: tras abandonar la escuela a los diecisiete años comenzó como aprendiz en una empresa de comercio de te, posteriormente comenzó a estudiar derecho e incluso pensó en dedicarse a la pintura.

Hasta 1851 no se planteó seriamente escribir. Ese año marcó un antes y un después en su vida. A través de un amigo común, conoció a Charles Dickens (doce años mayor), que por entonces ya era un autor de renombre; fue el empuje que necesitaba para tomar la decisión de dedicarse a la literatura.

La amistad que surgió entre ellos influyó de manera notable en sus carreras literarias: se recomendaban ideas para sus respectivas novelas, e incluso llegaron a escribir algunos relatos cortos juntos. El joven Collins, a través de los muchos contactos de Dickens, empezó a colaborar de manera frecuente con distintas revistas literarias. De hecho, fue una de estas revistas la que le dio el empujón definitivo a su carrera. Además, Collins y Dickens llegarían a ser familia: el hermano de Wilkie se casó con Catherine, la hija mayor de Dickens, en 1860.

La dama de blanco , se publicó por entregas entre 1859 y 1860 en la revista literaria «All year round» fundada por Dickens​. Cuando el libro se publicó en 1860, se convirtió instantáneamente en un bestseller internacional. Desde entonces, nunca ha dejado de imprimirse y se ha adaptado al cine, la televisión y el teatro. 

Trama de «La dama de blanco»

El joven profesor de dibujo Walter Hartright viaja a Cumberland para dar clases a dos jóvenes y ricas herederas, las hermanas Laura y Marian Fairlie. Laura se enamora de él pero los agradables días en Limmeridge House acaban con la llegada del prometido de Laura, Sir Percival Glyde. Éste alberga la intención de arrebatarle toda su herencia y cuenta con la ayuda del siniestro conde Fosco para llevar a cabo sus planes. Sólo se interpone en su camino una misteriosa dama vestida de blanco que, al parecer, ha escapado de un sanatorio mental.

Está obra está considerada como una de las primeras novelas de misterio, y también como una de las primeras (y de las mejores) que inició el subgénero inglés llamado sensation novel. La «novela de sensaciones» fue popular en la época victoriana entre 1860 y 1880; se trataba de un estilo en el que se mezclaban intrigas, crímenes y secretos familiares para impactar al lector.

Se puede decir que Collins fue el precursor de las novelas actuales policiacas y de misterio.

¿Qué me gusta de La mujer de blanco?

No hace demasiado tiempo he releído la saga del Cementerio de los libros olvidados de Zafón y he podido encontrar puntos en común. En ambos casos, por encima de las tramas siniestras, existe una mezcla de atmósfera romántica y gótica (aunque en el caso de Zafón el entorno es urbano, en Barcelona, y en este caso es un ambiente mas rural). Ambos autores incorporan en sus historias escenarios lúgubres, noches con niebla, la presencia de seres fantasmagóricos… Elementos que intentan provocar emociones intensas y realismo psicológico.

Borges admiraba a Collins y dijo de él lo siguiente: Es un maestro en el arte de entretejer argumentos muy complicados, pero nunca confusos. Es decir, las tramas tienen muchos hilos, pero el lector los tiene a mano. A Dickens no le interesaba demasiado el argumento, sino más bien los personajes, el carácter de los personajes. El argumento es casi un mero medio mecánico para que progrese la acción.

Comparto esta opinión. La novela se va enredando y te sorprende con nuevos acontecimientos en un ritmo ascendente.

Collins fue una persona sensibilizada con las numerosas injusticias de esa Inglaterra victoriana que le tocó vivir. Una sociedad encorsetada en una forma de vida muy injusta para las mujeres, tratadas como meros objetos de deseo cuya mayor aspiración era encontrar un buen partido. Esta superioridad masculina se tradujo, en muchas ocasiones, en abusos de poder donde el limite llegaba al internamiento injustificado en manicomios por diferentes motivos: resultar una esposa molesta o aburrida o, como es el caso, para hacerlas callar secretos inconfesables o apropiarse de sus bienes sin seguir viviendo bajo el mismo techo, ya que al casarse pasaba todo directamente al marido. Estos encierros han sido incluidos en muchas tramas de novelas clásicas como contemporáneas. Un conocido ejemplo de reclusión como justificación inventada de locura lo encontramos en «Jane Eyre» de Charlotte Brontë, publicada en 1847, en este caso en un ático, como control patriarcal.

Al parecer la trama de estos abusos de poder de La dama de blanco, está basada en hechos reales de dos desgraciadas aristócratas.

En cuanto a la forma literaria de la obra, es indudable que representa, a la perfección, una época pasada: el engolamiento en la manera de tratarse, en el lenguaje formal y la forma de abordar las pasiones amorosas, llenas de promesas hasta la muerte, son los puntos que te llevan al siglo XIX, pero no por ello el texto pierde su encanto.

La realidad es que el suspense es continuo y el autor tiene la destreza de manejar los tiempos adecuados.

Collins utilizaba su literatura como vehículo de denuncias sociales, y no solo con las mujeres, también abordó las discapacidades y su injusta institucionalización o la falta de derechos de hijos no nacidos bajo el matrimonio, entre otros. De hecho, estas denuncias, al final de su vida, ganaron peso en detrimento de las tramas y fue uno de los motivos de su desgaste literario durante sus últimos años. Él mismo mantuvo en su vida personal una postura crítica contra las convenciones sociales y su hipocresía, teniendo tres hijos con una mujer con la que nunca llegó a casarse.

De entre todos los personajes hay uno que es mi favorito: el conde Fosco. Un personaje siniestro y peculiar que me divierte mucho: se le describe como un hombre italiano inmensamente gordo, que se parece a Napoleón, de tez con singular blancura cetrina y una extraordinaria fuerza en sus ojos. Y lo mejor es su amor extraordinario por los animales (el matrimonio convive con una cacatúa, dos canarios y una familia entera de ratones blancos). Es divertido, ingenioso, sofisticado y un villano retorcido.

Los personajes son universales, bien construidos y con detalladas descripciones que moldean bien su físico y su faceta mas psicológica.

En definitiva, La dama de blanco es un libro que recomiendo. Me ha gustado mucho descubrir a este escritor. La piedra lunar, publicada ocho años después, en 1868, fue definida por el poeta y dramaturgo T. S. Eliot como «la primera, la más larga y la mejor novela de la moderna literatura policiaca inglesa, en un género inventado por Collins y no por Poe». Ambas novelas comparten una estructura narrativa epistolar, poco común. En esta última uno de sus personajes centrales, el sargento Cuff, ha sido considerado como precursor literario del célebre detective de ficción  Sherlock Holmes, creado por Arthur Conan Doyle en 1887. Es posible que me anime a leerla.

Gracias por seguirme y encantada de conocer vuestras opiniones.

 

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