La transparencia del tiempo

“La transparencia del tiempo” es una novela de Leonardo Padura y  mi recomendación  de lectura de esta semana.

Es mi primera obra de Padura y también la primera vez que entro en contacto con el ex detective Mario Conde, personaje que ha acompañado al escritor en nueve novelas.

Otro punto que creo que es importante a la hora de entender mi opinión sobre el libro es que nunca he estado en La Habana.

A pesar de que se hace evidente la pobreza a través de las explicitas descripciones y mas aún cuando entran en un barrio  descrito como “el viaje a los infiernos”, me ha enganchado su magia.

Hablemos de Leonardo Padura

Leonardo de la Caridad Padura Fuentes (La Habana, 9 de octubre de 1955) es un escritor, periodista y guionista cubano, conocido por sus novelas policiacas del detective Mario Conde y por la novela El hombre que amaba a los perros (2009)donde las críticas a la revolución cubana y el régimen estalinista alcanzan sus cotas más altas.

Poseedor de muchos premios de reconocimiento, cabe destacar el Príncipe de Asturias de las Letras en 2.015

Cubano enamorado de La Habana, sigue viviendo allí, en el barrio de La Mantilla, donde nació.

¿Cuál es el argumento de “La transparencia del tiempo”?

Se nos presenta un  Mario Conde nostálgico, inconformista con él mismo y amargado por estar a punto de cumplir sesenta años.

De esta forma comienza la novela. Tiene la crisis de los sesenta (si existe) y en esa tesitura de vida le llega el encargo de un antiguo amigo del instituto, Bobby.

 Bobby es personaje peculiar, es un santero y negociante dedicado a la compra venta de antigüedades que acude a él para que le ayude a   recuperar la estatua de una virgen negra que le ha robado su novio Raydel, del que no sabe nada. 

A partir de ese momento se desdobla la novela en dos planos temporales, uno de ellos transcurre en La Habana de 2014 y el avance de la investigación, y el otro se remonta hasta el siglo XIII.

El tiempo retrocede desde que el abuelo de Bobby trajo a Cuba la virgen, huyendo de la guerra civil desde el pirineo catalán. 

Padura te va contando la cronología de la historia de la Virgen hasta llegar a Las Cruzadas.

 Padura ha querido poner de relieve la relación del hombre como objeto (que no sujeto) de la historia, y como se van sucediendo los acontecimientos de una forma encadenada.

¿Porqué leer “La transparencia del tiempo”?

Mario Conde es el gran cronista de Leonardo Padura de la vida en Cuba, y por este motivo es difícil deshacerse de él.

Te encuentras con una narrativa urbana fiel a la realidad de La Habana, con un punto sentimental y de gran amor por su tierra, a la que critica y te muestra su podredumbre,  pero de la que no se puede separar.

A los pies quedaba el barrio de los sesenta años de su vida, de la vida de sus padres y sus abuelos (…)

Muchas vidas y años en un deteriorado espacio físico que, por el tiempo transcurrido y la permanencia sostenida, le pertenecía , y al cual él pertenecía, para tranquilidad de su espíritu siempre en trances tormentosos.

En la novela te encuentras con un Mario Conde amigo de sus amigos: el Flaco Carlos, Andrés el Conejo, Candito el Rojo…

Amigos de toda la vida que beben cerveza y ron, se ríen, comparten y sobreviven cada uno como puede.

Vidas en ocasiones atrapadas por la fatalidad, por lo que deciden abandonar la isla en busca de algo mejor.

El ex detective vive esta circunstancias con tristeza porque  supone quedarse cada día mas solo.

“Tendríamos que morirnos aquí porque esto es lo que nos pertenece. Porque somos de aquí. Solo que a estas alturas del juego, ¿a quién podría convencer con ese argumento de pertenencia?

Le cuida su novia Tamara una mujer excepcional que lo acepta con su vida anárquica de alimentación disparatada y consumo exagerado de cigarrillos y alcohol.

Pero a pesar de todo, es un personaje entrañable que  se deja querer por ser fiel a los suyos, incluso con su ex jefe, ya jubilado, al que sigue visitando tras sufrir hacía ya cinco años un derrame cerebral.

“Siempre que tenía un tiempo disponible ejecutaba aquella especie de peregrinación con la que rendía culto a la amistad y al pasado, a la vez que cumplía una misión personal e intransferible.

En la novela se toca los engaños y chanchullos,  casi de una trama mafiosa, del gremio de los anticuarios, en el que se llegan a producir dos asesinatos que complican la trama.

Y en la concienzuda narración sobre la historia de la virgen negra queda patente el interés del escritor por la influencia de los símbolos, en este caso religiosos.

De qué forma el poder de la fe y el carácter místico y espiritual de la virgen negra a lo largo de la historia ha obrado milagros en muchos corazones, en este caso en el de su protagonista, Antoni Barral, pero también ha generado matanzas y luchas, remontándonos a Las Cruzadas.

Nos encontramos con una escritura de mucha calidad, muy trabajada, a veces en exceso, resultando demasiado extensas algunas frases, pero en conjunto la historia me ha enganchado todo el fin de semana por su colorido, su frescura, su lenguaje cubano: “No seas comemierda, salvaje”, “deja esa trova de viejo cagao”… etc.

Padura se recrea en lo que de verdad le interesa, continuar con su labor de cronista de su amada Habana, describiendo como nadie sus calles, a sus gentes, sus costumbres… y en paralelo la historia de aventuras y desventuras de un símbolo religiosos que transforma vidas. 

La trama y resolución policial  la resuelve de un plumazo, pero no importa, se disfruta de lo importante, y mucho, porque con literatura de calidad da gusto.

Gracias por seguirme en mi blog leodisfrutoyescribo y por favor contarme vuestras sensaciones.

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