Uno de los muchos beneficios que tiene leer es que puedes aprender cosas sobre lo ocurrido en otras tierras, y en este caso también en otros tiempos, y no dejas de asombrarte de lo lejos que puede llegar la maldad humana.
Con «El sueño del celta» me he reconciliado con Vargas Llosa, porque he intentado leerle en varias ocasiones con distintos libros y no he conseguido avanzar en su lectura ni mucho menos terminarla. No llegaba a engancharme, no se si es por ese lenguaje tan especial con los giros peruanos que sinceramente me cansaban, o por las tramas que me planteaba o quizás porque lo he intentado poco y no he elegido sus mejores novelas pero, sea como sea, siempre me ha daba rabia no poder disfrutar de la escritura de calidad de un hombre de su categoría , y por fin llegó esta novela excepcionalmente narrada y sin tantos rodeos lingüísticos (aunque he leído a escritores argentinos y me ha divertido su ritmo) con la que he podido disfrutar de este fantástico escritor. He dado un paso pero debo insistir en la lectura de algunas de sus obras más emblemáticas porque es cierto que en esta novela no está la verdadera esencia literaria del autor. Está el Vargas Llosa narrador pero no el escritor creativo y genuino de sus inicios. Este libro no deja de ser una biografía novelada. Es la historia de un héroe del que hoy en día nadie recuerda: ni en el Congo, ni en la Amazonía ni en Irlanda, por quien tanto hizo.
¿Quién no conoce a Vargas Llosa?

Seguro que poco aporto a lo que todos conocemos de Vargas Llosa. Ha sido uno de los escritores mas relevantes de su generación, consiguiendo los máximos galardones literarios en vida.
Considerado como uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, sus obras han obtenido numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nobel de Literatura 2010, el Premio Cervantes en 1994 —considerado como el más importante en la lengua española—, el Premio Príncipe de Asturias 1986, o el Premio Planeta 1993 (cuando todavía este premio tenía prestigio), entre otros muchos. Junto a Gabriel Garcia Márquez y Julio Cortazar, fue uno de los exponentes centrales del boom hispanoamericano.
Alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas como La ciudad y los perros (1963), La casa verde (1966) y Conversaciones en la catedral (1969). Continuó cultivando prolíficamente varios géneros literarios como el ensayo, el artículo y el teatro. Varias de sus obras han sido adaptadas al cine y a la televisión. La mayoría de sus novelas están ambientadas en Perú y exploran su concepción sobre la sociedad peruana, en cambio, en La guerra del fin del mundo (1981), La fiesta del chivo (2000), El sueño del celta (2010) y Tiempos recios (2019) ubica sus tramas en otros países.
En 2011 fue nombrado primer marqués de Vargas Llosa por el rey Juan Carlos I
En 2021 fue elegido miembro de la Academia Francesa para ocupar el asiento número 18 de esa institución, de la que fue el primer miembro que no había escrito obras en lengua francesa, a pesar de que la hablaba con fluidez.
¿Qué vas a encontrar en «El sueño del celta»?
Recogiendo testimonios del propio Vargas Llosa en distintas entrevistas, expongo la esencia de la novela:
Roger Casement fue un chico irlandés que nació en 1864 (cuando Irlanda pertenecía al Reino Unido). Creció deslumbrado por las figuras heroicas de los exploradores ingleses y se fue a África a los 20 años convencido de que Europa llevaba la civilización, la modernidad, y el comercio a unas culturas primitivas y pequeñas, y experimentó horrorizado que el colonialismo en realidad era una fuerza destructora de todo cuanto tocaba y estos hechos le obligaron a revisar todo aquello en lo que habría creído con una fe patriótica e ingenua.
La novela consta de tres partes: la experiencia en el Congo, en la Amazonía y en Irlanda. Casement, como diplomático del Foreign Office inglés, documentó con todo lujo de detalles lo que allí ocurría. Un mundo sin ley donde dominaba la codicia y el afan de lucro y las monstruosas crueldades que se derivaban de todo ello. La colonización del Congo por Leopoldo II fue probablemente la peor de todas. El gran mérito de Roger Casement fue que con su testimonio creó toda una corriente de denuncia, sobre todo en Inglaterra, y esta presión hizo que Leopoldo II cediera este enorme territorio al estado belga. En la Amazonía se encontró con los mismos horrores, en una época de apogeo de la industria del caucho . Llegó a las orillas de la locura y documentó igualmente lo que vio con rigor y seriedad. Fue uno de los grandes defensores de los derechos humanos.
A Vargas Llosa, Roger Casement le pareció un personaje fascinante, porque era muchos personajes a la vez: «Una de las cosas que me sedujo mas, a parte de la labor humanitaria que hizo, fue la complejidad de la personalidad. Vemos por un lado a un héroe fuera de lo común, de una gran coherencia cívica, y por otro a un ser humano con contradicciones y debilidades. Esa doble condición me atrajo muchísimo. A raíz de los horrores del colonialismo existe en él una transformación hacia la lucha por la independencia de Irlanda. Al final el sometimiento de los ingleses sobre los irlandeses, a su modo de ver, era el mismo, aunque no existieran abusos físicos, ni atrocidades pero había una dependencia, llegando por tanto a convertirse en un conspirador de IRA al mismo tiempo que era un cónsul británico».
Vargas Llosa con una ardua labor de investigación presenta una biografía fiel a la realidad en lo básico pero a partir de ahí hay mucho novelado, ha inventado personajes y ha «rellenado los huecos» con mucha ficción.
La novela está escrita en tercera persona por un narrador omnisciente que comienza con Roger Casement en la carcel de Londres acusado de traición.
Fueron encontrados unos documentos que al parecer eran diarios de Roger Casement en los que, entre otras cosas, hace explícitas sus relaciones sexuales con hombres y esta supuesta homosexualidad tampoco fue perdonada en su época. Existe una gran controversia, no resuelta, sobre la veracidad de dichos escritos y según Vargas Llosa quizás «escribió esos famosos diarios pero no los vivió, no por lo menos íntegramente, porque hay en ellos mucho de exageración y ficción. Quizás escribió ciertas cosas porque hubiera querido vivirlas pero no pudo»
… en resumen
«El sueño del celta» es un libro de denuncia ante la barbarie colonial que me ha interesado por la figura tan sobresaliente de su protagonista, y su excelente redacción me ha provocado el interés para llegar al final. He de darle la razón a ciertas opiniones que leo, criticando la frialdad con que se realizan ciertas descripciones, como mero espectador, quizás contagiado por el tono de la documentación que se manejaba, pero pese a todo es un libro, en mi opinión, muy recomendable, y en mi caso un pasito mas para acercarme a la literatura de Vargas Llosa.
2 Comentarios
.Dilmun
¡Que personaje tan despreciable y atroz fue Leopoldo II de Bélgica!
Hace tiempo que leí esta novela. Por otra parte, admiro que haya gente tan valiente, capaz de denunciar a personas tan poderosas
Como siempre, Natalia, gracias por tu post
.Natalia
Gracias Dilmun, efectivamente fue un rey codicioso y depredador. Según los historiadores durante su reinado fue responsable de la muerte de diez
(algunos dicen ocho) millones de congoleños.