El pasado mes de diciembre (hace casi un año…) hice un post de un libro de Pierre Lemaitre titulado «Un futuro prometedor». Lo escribí porque me emocionó descubrir que ese libro, que tanto me había gustado, formaba parte de una tetralogía titulada «Los años gloriosos» (abarcar un periodo histórico de treinta años, en Francia, que va de 1940 a 1964).
Sólo recuerdo haber leído una tetralogía que me haya mantenido tan feliz, que fue «El cementerio de los libros olvidados» de Ruiz Zafón, al que dediqué un post muy sentido.
Pues bien, once meses después no solo he finalizado dicha tetralogía, sino que me he leído la trilogía, que escribió antes, titulada «Los hijos del desastre» y me rindo ante Pierre Lemaitre, porque me ha tenido tan entretenida que no puedo mas que estar agradecida.
Centrándonos pues en «Los hijos del desastre» os comento libro a libro. Estamos hablando de que Pierre Lemaitre tardó siete años en completar la trilogía y recorre 30 años en la historia de Francia (1910-1940).
- Nos vemos allá arriba
Escrita y galardonada con el Premio Goncourt en 2013. El contexto es la Primera Guerra Mundial- comienza en noviembre 1918-
En unas primeras páginas memorables, se describe el horror de las trincheras y como dos jóvenes soldados, prácticamente desconocidos entre ellos, a través de un triste suceso, en el que interviene un superior, unirán sus vidas para siempre. Este triangulo de personajes los convierte en los protagonistas y desde ahí gira la trama. Una trama de dolor, de injusticia, y sobre todo de venganza. Lemaitre crea una novela en un momento histórico determinado en el que el patriotismo era un aliciente para los jóvenes que creían luchar por su patria y con su inteligente estilo pone de manifiesto lo absurdo del conflicto bélico, capaz de destruir vidas humanas sin sentido. Retrata con brillantez el perfil de cada uno de estos personajes y te lleva a entrar en sus corazones, conocer sus mochilas personales, las relaciones con las familias que han dejado atrás, tan diferentes…Clase alta y clase baja. Todo ello incorporado en una inmensa hipocresía social con el negocio de la guerra como telón de fondo. Pero por encima de estas nubes negras se exaltan los valores de la amistad y redención.
Los personajes femeninos que acompañan la trama incorporan una visión mucho más sincera y honesta que los hombres, con comportamientos llenos de corazón.
Salvando todo tipo de distancias, en estilo y trama, a veces la narración me ha recordado a Ruiz Zafón porque a pesar de las circunstancias hay humor, utilizan ambos este recurso para desengrasar la mugre y sacarnos una media sonrisa muy oportuna. En una entrevista el propio autor lo explicaba : «Pensar que la literatura y el humor no mezclan bien es una demostración de incultura».
Fue tal el éxito de este libro que Pierre Lemaitre reconoce que de no haber sido así, no habría continuado con la trilogía, y habría vuelto a su origen de las novelas policiacas.
2. Los colores del incendio
El contexto es la década de 1930 , el periodo de entreguerras. Ambientada entre 1927 y 1933
La hermana de uno de los soldados protagonistas del libro anterior, es en este caso la pieza principal de la trama. Una mujer adinerada que queda sola ante la muerte de su padre, un importante banquero, y a cargo de su hijo pequeño (su marido está en prisión). Lemaitre, al igual que en el caso anterior, utiliza las primeras páginas para relatar un suceso inesperado y tremendo, determinante en la trama.
Nos encontramos con el comienzo de la amenaza fascista, inestabilidad política y crisis económica. La venganza, también en este caso es el germen de la novela pero el dolor de la guerra y sus consecuencias, que fueron el origen en el libro anterior, en este caso cambia por la codicia humana, al deseo de poder, que para conseguirlo pasa por encima de todo y de todos, y en ese ambiente inmoral y puramente masculino, en ocasiones brutal, Madeleine tendrá que luchar por lo que es suyo.
«En esta novela todos buscan la verdad sobre su historia personal»– nos dice su autor.
3. El espejo de nuestras penas
Nos encontramos en la primavera de 1940. Francia se encuentra sumida en la drôle de guerre (traducida a veces como la «guerra ilusoria» o «guerra de broma»). Tras declarar la guerra a Alemania en septiembre de 1939 debido a la invasión de Polonia, pasaron meses sin apenas enfrentamientos militares directos en el frente occidental.
Recuperamos a la niña de once años que conocimos en el primer libro y que ahora es una bonita mujer de treinta . Utilizando el mismo recurso literario que en los anteriores, en las primeras páginas de la historia le ocurre a Louise un suceso impactante que será el comienzo de la búsqueda de su identidad.
La estrategia de defensa francesa se basaba en la Línea Maginot, una imponente cadena de fortificaciones construida a lo largo de la frontera con Alemania. La sociedad y el ejército francés vivían en un estado de falsa seguridad. Confiaban ciegamente en su potencial militar, pero ante la inminente llegada de los nazis a París se desata el miedo y cerca de ocho millones de ciudadanos abandonaron sus hogares huyendo desesperadamente.
La historia de Louise Belmont se enlaza con la historia de dos soldados que se ven atrapados en este gran éxodo. Dos soldados que al igual que en el primer libro son muy diferentes y poco a poco, a base de superar los obstáculos y las injusticias de su condición de desertores, se forja en ellos los lazos de la verdadera amistad. Lemaitre describe magistralmente el colapso en las carreteras, el desabastecimiento, la pérdida de familias y en conclusión la total deshumanización.
En esta última entrega de la trilogía aparece un personaje genial que refleja ese característico sentido del humor que siempre está presente. Se trata de Desiré Migault, un impostor camaleónico que pasa por tener múltiples identidades, eso sí triunfando como nadie en cada una de ellas. Es genial, divertido, mentiroso patológico y único.
Visión de Lemaitre sobre este siglo XX
Os dejo las declaraciones de Pierre Lemaitre en algunas de sus entrevistas:
«La falta de memoria para entender el presente es un problema de nuestra época.
(Con estas siete novelas) Quiero ofrecer a mis contemporáneos una fotografía, una imagen que plasme mi forma de ver el mundo.
Me interesa la gente que está en los márgenes, sobre todo en un siglo tan contradictorio, con dos guerras mundiales, el triunfo del capitalismo y los años de crisis que conducen al calentamiento climático. De ese periodo me interesan los marginados y la grandes contradicciones sociales«.
A la falta de memoria se suma otro gran problema, según el escritor francés: la educación. «Me sorprende muchísimo que en Francia casi dos niños de diez piensen que la Tierra es plana», dice sorprendido. «Y me sorprende también cómo los escépticos del cambio climático se multiplican en redes sociales».
«Las nuevas generaciones creen que se informan en las redes sociales, pero no se informan. Las redes sociales fabrican creencia, pero la creencia es lo contrario al conocimiento. Creer no es saber.
Y sin saber, corremos el riesgo de cometer los mismos errores del pasado. Lo miramos mal, y acabamos por relativizarlo y pensar que no era tan malo. Los padres tienen una tarea muy importante, deben explicar a sus hijos la importancia de la cultura general. La cultura general es lo que nos permite poner en duda lo que creemos haber aprendido«, sentencia Pierre Lemaitre.
Considero que con esta trilogía se abre una ventana a una Francia y a un mundo en general convulso en el que tras dos guerras mundiales cada uno de los personajes lucha por sobrevivir. Hay violencia, tristeza, alegría, odio y esperanza y me quiero quedar con el mensaje de que por encima de las masacres y las atrocidades humanas existen valores como la solidaridad, la amistad y el amor que nos sacan a flote.
Os dejo la impresión que tuvo el propio autor tras finalizar la trilogía:
No tengo la sensación de legar a la posteridad una obra mayor pero estoy contento, hay un aire novelesco que lo rodea todo que me gusta. Tengo la impresión de que un lector que empezara ahora la trilogía tiene por delante tres libros, un conjunto, una promesa de lectura interesante.
Después de esto no me queda mas remedio que conocer la faceta de Lemaitre como escritor de novela policiaca, género con el que comenzó su andadura literaria en 2006 con la serie del comandante Camille Verhoeven. Tengo curiosidad de ver como se enfrenta a un género tan diferente.
Ya os contaré y por favor contarme si conocíais a este escritor.
Gracias por leerme en leodisfrutoescribo.