«Kino despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este.»
Así comienza el primer capítulo de La perla, relato escrito por John Steinbeck, (1902- 1968), escritor estadounidense, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1962 por su «escritura realista e imaginativa, combinando el humor simpático y la aguda percepción social».
Autor de conocidas novelas como De ratones y hombres, Las uvas de la ira o Al este den Edén, todas ellas llevadas con éxito al cine, al igual que La perla.
Argumento de La perla
Un narrador omnisciente nos describe una escena familiar en una humilde cabaña donde Kino, un pescador indígena, comienza su día al amanecer, con las nubes del Golfo flambeando en lo alto, y un perro flaco acurrucado junto a él mientras Juana, su mujer, bate las tortitas de maíz para el desayuno. Su pequeño bebé Coyotito duerme tranquilo en su caja colgante.
Es una narración inicialmente hogareña en la que pese a la humildad de sus protagonistas se respira un aire de paz y se puede escuchar una suave melodía de fondo.
Esta paz familiar se ve sacudida ferozmente por una fatalidad (que no voy a desvelar) por la que se ven obligados a llevar a su hijo Coyotito a un médico con urgencia. La narración aumenta en velocidad y en intensidad drasticamente.
El médico no vive cerca del mar, vive en un lugar donde terminan las cabañas y comienza el pueblo con sus muros exteriores. Con su batín de seda rojo, su jarra de plata y su taza de porcelana para su desayuno, a través de su criado, se disculpa por no atenderles. La realidad es que no son atendidos por no disponer de dinero.
Kino, Juana y Coyotito vuelven a la playa desmoralizados y se montan en su único tesoro, su canoa, que les da el sustento como pescadores de perlas. Comienzan la jornada en el mar y sobre la mano que había golpeado con fuerza la puerta del médico , con la carne desgarrada de los nudillos, Kino encuentra una inmensa perla. Es La Perla del Mundo. La emoción le domina: «Echó la cabeza hacia atrás y aulló».
Así finaliza el capítulo dos, y hasta el capítulo 6 se desarrollan unos acontecimientos que son fiel reflejo de la codicia y la envidia humana.
La inspiración de esta historia reside en un cuento popular mexicano que el propio autor escuchó en 1940 durante una expedición científica en el golfo de California. Steinbeck recopiló originalmente este relato tradicional en su libro de no ficción Por el mar de Cortés (Sea of Cortez), coescrito junto al biólogo marino Ed Ricketts. La leyenda local que dio origen a la obra narra la historia de un joven pescador de La Paz (Baja California Sur) que encuentra una perla de incalculable tamaño.
Además, también es curioso conocer que Kino, el protagonista, lleva el mismo nombre que Eusebio Kino, un misionero, explorador, cartógrafo, geógrafo y astrónomo jesuita, evangelizador de los indígenas en lo que hoy es el norte y noroeste de Sonora, en el ahora México y sur de Arizona en el ahora Estados Unidos.
Porqué merece la pena leer La perla
En 141 páginas Steinbeck ha creado una parábola que contiene la mayoría de los mensajes que se repiten en su obra, caracterizada por su realismo social. El autor siempre estuvo del lado de los más débiles denunciando las injusticias de clases, (tema central de las Uvas de la ira). En este caso lo manifiesta con un protagonista indígena empobrecido. Protagonista lleno de humanidad y de dignidad que hace lo que esté en su mano para proteger a su familia y salvar a su hijo.
El libro se lee fácil, la prosa es sencilla y clara, con palabras precisas que narran de forma excepcional la atmósfera y el ambiente que rodean a nuestros protagonistas. La vida de cada personaje está claramente determinada por su posición en la vida, por sus circunstancias económicas y sus deseos más ocultos.
La perla, para Kino, simboliza la esperanza de una vida mejor, de salir de su mísera existencia, de prosperar…, pero el pueblo entero se hace eco de la noticia y «la esencia de la perla se mezcló con esencia de hombre y precipitó un extraño residuo oscuro (…). Los sacos de veneno del pueblo empezaron a fabricar ponzoña y el pueblo se hinchó y soltó presión a bocanadas.» Mientras que unos ingenuos Kino y Juana pensaban que todos compartirían su alegría.
Y poco a poco la perla, lejos de ser el origen de su felicidad merecida, se va transformando en un oscuro brote de malicia. Steinbeck va mostrando de una forma magistral la fragilidad de los sueños frente a la realidad, otro tema recurrente en su obra.
La Perla es una historia llena de realismo pero también de simbolismo. Durante toda la novela, el escritor va intercalando distintas melodías que como fieles reflejos de los ánimos que se van sucediendo, aportan belleza a la narración.
Las canciones que los protagonistas escuchan en su interior van transmitiendo las sensaciones que afloran con el transcurrir de los acontecimientos: La música del principio, en ese amanecer luminoso, preparando las tortillas de maíz, suena, en este caso junto a la voz de fondo de Juana, y se trata de «la melodía de la familia»; una melodía llena de amor, siendo el sustento emocional del matrimonio.
De esa cálida atmósfera, comenzamos a escuchar «la canción del mal», con su tono amenazante; melodía que comienza con la fatalidad que sufre Coyotito y va surgiendo cada vez que aparece en escena algunos de sus opresores.
«La canción del mar» se escucha por primera vez cuando Kino se sumerge en sus aguas y se mezcla con la naturaleza, y su momento memorable se alcanza al encontrar la perla. La descripción de cómo la ve, la toma entre sus manos y el detalle de cómo la abre es increíble. Es ahí cuando da comienzo «la canción de la Perla» con su esperanza y el deseo de una vida mejor: «La música de la Perla se elevó como un coro de trompetas en sus oídos».
La canción de la perla se extiende durante muchas de las páginas con la descripción de todo lo que Kino imagina hacer con el dinero de su venta: se casarán, su hijo irá al colegio y aprenderá, tendrán ropas nuevas y un rifle, tal vez un rifle…«La música de la Perla atronaba , triunfal en Kino».
Pero la codicia empieza a invadirlo todo y las puertas abiertas de Kino hacia la felicidad comienzan a cerrarse y «un letargo se apodera de él, y una leve desesperanza gris». Es entonces cuando empieza a escuchar la «música oscura del enemigo» y su Canción del mal: «El mal les rodeaba, oculto tras el seto, acurrucado junto a la casa en las sombras, flotando en el aire.»
Las descripciones son casi cinematográficas, estás viendo en todo momento la situación por la que va pasando la pareja y sientes sus emociones y el aumento en la tensión junto a su inmensa frustración. No llegas a imaginar hasta donde puede llegar la historia.
Y al final de sus páginas, sin desvelaros ningún dato importante, os diré que «la música de la perla derivó en un susurro».
Es una historia tan bien contada, tan humana, tan desesperante y a la vez tan simbólica … que por supuesto que merece la pena ser leída. La Perla es una joya preciosa. Siempre es un placer leer a uno de los grandes de la literatura.
Gracias por seguirme en leodisfrutoescribo y como siempre esperando vuestros comentarios.